No toda preferencia está equivocada

En una era donde tener una preferencia clara parece casi un crimen, es hora de replantearnos si pensar distinto, tener inclinaciones o asumir posturas personales nos hace irracionales… o simplemente humanos. Hoy se exige “neutralidad” como si fuéramos máquinas, pero la ciencia empieza a reconocer una verdad incómoda: tener preferencias no siempre está mal, y muchas veces incluso puede ser útil.

Primero lo básico. Tener preferencias no es un defecto mental, es parte de cómo funciona el cerebro. Nuestro sistema nervioso no fue diseñado para encontrar verdades absolutas, sino para reaccionar rápido, sobrevivir y adaptarse. Por eso, desarrollamos atajos mentales: patrones de pensamiento que nos permiten decidir sin detenernos a analizar cada detalle. En algunos casos, eso puede salvarnos la vida.

Un ejemplo claro: si un humano primitivo escuchaba un rugido en la sabana, lo más lógico era asumir que había un león cerca y correr, aunque luego resultara que era solo el viento. Tener esa inclinación a esperar lo peor aumentaba las probabilidades de vivir, no de tener razón. Nuestra mente no se diseñó para ser justa, sino eficaz.

Muchas de las llamadas “preferencias” que hoy criticamos como errores son, en realidad, mecanismos de defensa o adaptación. Confiar más en lo que ya creemos (la famosa “preferencia de confirmación”) puede sonar mal, pero también puede protegernos de sobrecargarnos con información contradictoria o inútil. Es una manera de mantener estabilidad mental en un mundo caótico.

En su artículo reciente, el psicólogo Jeremy Sherman propone una idea incómoda pero liberadora: tener preferencias no significa estar equivocado. Un médico que sospecha de una enfermedad poco común porque ha visto casos parecidos antes, puede estar dejando que su experiencia lo influya… y aun así, estar en lo correcto. Una persona que desconfía del poder porque ha vivido injusticias puede estar actuando por instinto… y tener razón.

El problema no es tener preferencias. El verdadero problema es no darnos cuenta de que las tenemos. La madurez mental no está en fingir objetividad total, sino en reconocer nuestras inclinaciones, cuestionarlas y ver cuándo ayudan y cuándo nos limitan.

Porque al final, no somos cámaras ni robots. Somos seres humanos interpretando el mundo desde nuestras vivencias, emociones y aprendizajes. Y aceptar eso no nos hace menos inteligentes, nos hace más conscientes. Porque no toda preferencia es una equivocación. A veces, es una forma más afinada de ver lo que otros no quieren ver.


1. Daniel Kahneman – Thinking, Fast and Slow

  • Qué dice: El premio Nobel Kahneman explica cómo nuestro pensamiento está dividido en dos sistemas: uno rápido e intuitivo (lleno de atajos mentales y preferencias), y otro lento y racional. A pesar de sus errores, el sistema rápido es adaptativo y necesario para sobrevivir.
  • Referencia:
    • Kahneman, D. (2011). Thinking, Fast and Slow. Farrar, Straus and Giroux.
    • Resumen por APA

2. Gerd Gigerenzer – Fast and Frugal Heuristics

  • Qué dice: Gigerenzer argumenta que muchos de los llamados sesgos no son fallos, sino estrategias inteligentes para tomar decisiones bajo incertidumbre.
  • Referencia:
    • Gigerenzer, G., Todd, P. M., & the ABC Research Group. (1999). Simple heuristics that make us smart. Oxford University Press.
    • Research article

3. Robert Trivers – The Folly of Fools: The Logic of Deceit and Self-Deception in Human Life

  • Qué dice: Trivers sugiere que el autoengaño y ciertas distorsiones cognitivas (preferencias implícitas, creencias personales) no son fallos, sino herramientas de supervivencia social.
  • Referencia:
    • Trivers, R. (2011). The Folly of Fools: The Logic of Deceit and Self-Deception in Human Life. Basic Books.

4. Jeremy Sherman – Psychology Today Blog

  • Qué dice: En el artículo que inspiraste tú, Sherman explica que tener una inclinación mental no nos hace menos racionales, porque la verdad no siempre se descubre desde la neutralidad.
  • Referencia:
    • Sherman, J. (2025, July). Why Being Biased Doesn’t Mean You’re Wrong. Psychology Today.
    • Artículo original

5. Tversky y Kahneman – Judgment under Uncertainty: Heuristics and Biases

  • Qué dice: Aunque este clásico destaca los errores de juicio, también reconoce que estas heurísticas son inevitables e incluso útiles en la mayoría de los casos.
  • Referencia:
    • Tversky, A., & Kahneman, D. (1974). Judgment under Uncertainty: Heuristics and Biases. Science, 185(4157), 1124-1131.
    • Artículo completo