Todos quieren ser únicos pero acaban copiándose

Por Ivan Gomez

¿Te has dado cuenta? El mundo está lleno de “mentes originales” que, curiosamente, se visten igual, piensan igual y se toman las mismas selfies frente al mismo espejo. En un universo donde cada quien presume ser auténtico, pareciera que la moda es ser exactamente como el resto.

Desde pequeños nos venden la idea de ser diferentes. Nos dicen que seamos nosotros mismos mientras nos uniforman como clones en la escuela. Luego crecemos y, convencidos de ser únicos, corremos a comprar la misma ropa que usan todos, con la misma etiqueta de marca bien visible, para demostrar lo distintos que somos. Irónico, ¿no?

Pero el asunto no termina en el guardarropa. Es la música que escuchas, los libros que presumes (aunque ni los hayas leído), o el café que subes a Instagram solo porque alguien te convenció que era cool. ¿Eres diferente o simplemente quieres encajar en la secta de los diferentes?

Mira las redes sociales: millones de clones publicando las mismas frases motivacionales para gritarle al mundo lo originales que son… rogando likes para sentir que importan.

Ser diferente es un producto que se vende mejor que cualquier perfume. Tú lo compraste. No te hagas.

Y aquí va la gran ironía: mientras más te esfuerzas por ser distinto, más terminas copiando al resto. Eso sí, creyéndote superior porque usas “diferente” marca.

Bienvenido al club de los únicos. No te preocupes, hay espacio para todos.